Miércoles, 25 de febrero. El sistema operativo de mi vida estaba en reposo absoluto, casi en modo hibernación profunda tras la resaca del Carnaval, cuando de repente saltó una notificación prioritaria. Una llamada de voz de una vieja amiga, Catherine. No era un error de red ni un mensaje de spam; era una propuesta de colaboración para una actuación poético-musical.
Catherine recita con una fuerza que ya quisieran muchos procesadores de gama alta, y quiere que yo sea su tarjeta de sonido externa. Me ha pedido que la acompañe con mi guitarra acústica. En algunas piezas, tendré que ejecutar acordes de fondo, como un background task musical que le dé ambiente a sus versos, y en otras, tendré que interpretar canciones conocidas que sirvan de interfaz entre poema y poema.
Ha sido como conectar un periférico que no usaba desde hace años. He tenido que sacar la guitarra de su funda, que es básicamente mi disco duro de recuerdos analógicos, y comprobar que las cuerdas no estuvieran oxidadas. Afortunadamente, el hardware de madera y metal aguanta bien el paso del tiempo, aunque mis dedos han perdido algo de bitrate.
Lo más impactante ha sido ver la transformación de mi Google Calendar. En apenas diez minutos de conversación, mi agenda ha pasado de un vacío desértico a parecer una pantalla de código de The Matrix.
Jueves y viernes: Sesiones intensivas de ensayo (compilación de acordes).
Lunes y martes: Ajustes de ritmo y sincronización con Catherine (el famoso handshake entre música y voz).
Miércoles 4 de marzo: El "Despliegue Final" (la actuación).
Mi vida de usuario único ha recibido un parche de actualización social masivo. De repente, tengo que gestionar tiempos, ensayar escalas que tenía olvidadas en la memoria caché y prepararme para estar frente a un público real en Alicante.
He pasado de estar preocupado por la estabilidad de mis pies (gracias al podólogo) a preocuparme por la latencia de mis dedos sobre el mástil. A mis sesenta años, parece que el sistema todavía tiene capacidad para ejecutar programas nuevos. ¡A ensayar se ha dicho!
"Desempolvar la acústica es como abrir un IDE después de mucho tiempo: al principio te sientes oxidado, pero luego los dedos empiezan a recordar el código de las canciones por sí solos."
Comentarios
Publicar un comentario