Relato X (Emilio): Reparación de Periféricos y Alineación de Chasis

 

Emilio en el Podologo

Lunes, 11:30 de la mañana. Puntual como un proceso de cron, me he presentado en la clínica del podólogo. Entrar en la sala de espera me ha hecho sentir como un ordenador viejo que llega al servicio técnico oficial después de haber forzado la CPU más de la cuenta.

El podólogo, un tipo con una precisión quirúrgica, me ha invitado a sentarme en ese sillón que parece una mezcla entre el puente de mando de la Enterprise y un rack de servidores de última generación.

— "A ver, Emilio, ¿qué le hemos hecho a estos pies?" — me ha preguntado mientras examinaba mis extremidades con una linterna frontal, como quien busca condensadores hinchados en una placa base.

— "Un ataque de denegación de servicio, doctor" — le he respondido —. "Casi diez kilómetros de procesamiento sobre asfalto y baldosas de la Plaza del Carmen con un calzado que claramente no tiene los drivers actualizados para tales esfuerzos".

Ha empezado el proceso de mantenimiento de bajo nivel. El sonido del torno es idéntico al de un ventilador de portátil que necesita una limpieza urgente: un zumbido agudo y constante. Ha ido eliminando las durezas —sectores defectuosos de la piel— y recortando las uñas con la precisión de quien corta cables en una placa base.

Calle Peatonal


Me ha aplicado una crema hidratante que olía a eucalipto y que mi piel ha absorbido con la misma velocidad que una conexión de fibra óptica. Por un momento, he sentido cómo la temperatura de mis periféricos bajaba a niveles operativos seguros.

He salido de la consulta sintiendo que caminaba sobre un sistema de archivos recién desfragmentado. Ahora mis pies responden a las órdenes de mi cerebro sin ese lag doloroso de esta mañana. Eso sí, la factura del "servicio técnico" me ha recordado que mantener el hardware en condiciones a los sesenta tiene un coste de suscripción elevado, pero necesario.

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