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Relato VII (Emilio): Debugging Social y el Gran "Mainframe" de la Rambla

Viernes, 20 de febrero. Tras el rollback que nos impuso el viento la semana pasada, por fin hemos tenido el Pregón en la Plaza del Carmen. Si el Entierro de la Sardina del miércoles fue el "formateo", esto de hoy ha sido como una auditoría de seguridad del sistema social de Alicante.
El pregón no es más que un análisis de vulnerabilidades. Desde el escenario, los pregoneros empezaron a soltar líneas de código satírico, señalando todos los bugs de nuestra política local y los parches mal puestos de la actualidad.
Me encanta ese humor: es como encontrar una puerta trasera en un software propietario y usarla para reírte del programador. La plaza estaba a rebosar de "usuarios" locales, gente que prefiere el software libre de la Plaza del Carmen, un entorno un poco más caótico pero mucho más auténtico.
Pero lo curioso es lo que pasaba a solo 300 metros de allí. Si la Plaza del Carmen es un servidor local y artesano, la Rambla es el Mainframe de Google.
Me asomé un momento y aquello era una transferencia de datos masiva. Dos escenarios gigantes funcionando como servidores redundantes y una barra central que parecía el gateway principal de toda la provincia. Miles de personas celebrando el "Carnaval Oficial", una interfaz de usuario mucho más pulida, con más luces y efectos visuales, pero quizás con menos alma que el código fuente que estábamos escuchando en "el Carmen".
La verbena posterior fue la verdadera prueba de estrés para mi hardware de sesenta años. La música no paró hasta las 3:30 de la madrugada. A esa hora, mi CPU interna ya estaba enviando alertas de "Temperatura Crítica" y mi batería marcaba un 1% de capacidad. Ver a la juventud bailando con esa tasa de refresco tan alta mientras yo intentaba no entrar en "modo suspensión" fue toda una experiencia.
Al final, me retiré a mis cuarteles de invierno antes de que el sistema se colgara del todo. Eso sí, me fui con la sensación de que, aunque la Rambla tenga más ancho de banda, la Plaza del Carmen sigue teniendo los mejores algoritmos de ironía.
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