Se acerca el 14 de febrero y, aunque mi firewall suele ser impenetrable, el bombardeo constante de publicidad me ha hecho replantearme si no debería realizar una pequeña auditoría externa en mi vida social. Digamos que he decidido lanzar un hilo de ejecución para ver si mi "licencia de usuario único" puede pasar a ser "familiar" solo por una noche.
Mi primer error fue intentar el Data Mining en mi lista de contactos. Empecé a revisar nombres de antiguas conocidas, amigas de amigos y algún que otro contacto que estaba ahí desde la época del Windows XP.
— "Hola, Lucía. Hace tiempo que no hablamos. ¿Cómo va tu sistema operativo emocional?" — Obviamente, no escribí eso, pero en mi cabeza sonaba como una petición de handshake lógica. Al final, después de tres borradores borrados (el equivalente a un CTRL+Z frenético), le envié un mensaje estándar de "A ver si nos tomamos un café".
Respuesta recibida: "¡Emilio! Qué alegría. Pues esta semana me voy a esquiar con mi pareja. ¡A ver si a la vuelta!".
Código de error: 403 Forbidden. Acceso denegado por presencia de software de terceros.
Decidí entonces que el problema era mi Interfaz de Usuario (UI). Me puse frente al espejo del baño para ver si necesitaba un rebranding. A mis sesenta, el diseño es minimalista: más frente, menos pelo y unas ojeras que parecen procesar datos en segundo plano durante toda la noche. Intenté peinarme con un estilo más "aerodinámico" y me probé una camisa que, según la etiqueta, era de mi talla, pero que mi abdomen interpretaba como una compresión de archivos .ZIP excesiva.
Al final, me senté en mi escritorio, con una copa de vino de la tierra (un tinto de Alicante que nunca da errores de compatibilidad), y miré mi base de datos. Quizás intentar forzar una cita para San Valentín es como intentar instalar el último Photoshop en un ordenador de los noventa: se puede intentar, pero lo más probable es que el sistema se cuelgue y acabes frustrado.
De momento, mi plan para el 14 sigue siendo un "Self-Test": pizza, mi serie favorita y la tranquilidad de saber que mi sistema no compartirá ancho de banda con nadie que no entienda mi humor binario.

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