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Fuimos compañeros de clase en el instituto durante dos años, para respetar la protección de datos me referiré a él mediante las iniciales de su nombre y apellidos; AGB así se llama Armando, cuyos apellidos parecen más una elucubración de algún escritor o aprendiz a serlo que reales, Gran Bulla.
AGB era un gamberro hiperactivo, para no definirlo con palabras más gruesas, un tocapelotas en el lenguaje coloquial. Para ser original o jugar a serlo, me inventé una palabra para definirlo: Escrotopalparafília, en su caso y para ser coherente en género y número, AGB era un Escrotopalparafílico.
En caso de que alguno de mis numerosos lectores, hasta el cero es un número, no comprenda el significado de la palabra inventada, está compuesta por tres, Escroto, Palpar, Filia....en una definición más mundana incluso chabacana, AGB tenía una desmedida afición a tocar los cojones ajenos, en esa época afortunadamente sólo metafóricamente.
Pues hace unas semanas, era Domingo, en un encuentro que solemos realizar un grupo de amigas y amigos, una de las integrantes que ejerce la abogacía, contó sin citar nombres, un caso que llevaba de un individuo que podría definirse como Escrotopalparafílico, con el agravante en su caso de que no solo lo era metafóricamente, también estaba inmerso en un proceso por practicar la Escrotopalparafília explícitamente, sólo a hombres apostilló la abogada.
Como soy curioso, que no cotilla, le pregunté: ¿ Las iniciales del encausado son AGB ?. Antes de que me contestara: es Secreto Profesional, por la expresión de sus ojos, muy cautivadores por cierto, supe que el encausado era mi antiguo compañero de Instituto.
Por lo parece Armando, había armado un gran revuelo
AGB era atractivo, cuando menos esa era la impresión generalizada de las compañeras de clase. Por esa época inicie la costumbre de relacionarme con las chicas, de una manera guay, aunque esa expresión aún no había salido a la luz; aprovechaba cualquier conversación con alguna de mis compañeras para obtener información, que pudiera ser de utilidad para relacionarme de manera más afectiva y efectiva con alguna de ellas.
Tener información de primera mano del enemigo, es a mi juicio, fundamental a la hora de plantar mi bandera en sus colinas.
AGB en ese aspecto podría considerarse fuego amigo, más de una vez, había plantado la suya, aprovechándose de mis misiones previas. Sus conquistas quizás fueran fruto del atractivo antes comentado que poseía; como carezco de la virtud de encontrar las palabras más adecuadas, utilizo el socorrido:
" Una imagen vale por mil palabras ".
AGB tenía un aspecto que me recuerda a Andrés Velencoso.
Se ganó el término Escrotopalparafílico como consecuencia del protagonismo que se dio y le dieron las compañeras, por ser la cara visible de la exposición pública de un trabajo de equipo, que estaba conformado por dos compañeras más y yo.
Ellas renunciaron a participar en la exposición pública del trabajo, y mi manera atropellada de hablar en público, no era adecuada para ello.
Menos mal que la jefa de estudios, la profesora de lengua que propuso las actividades, un par de días después, durante el descanso para almorzar me consoló con unas palabras que a día de hoy aún recuerdo cuando necesito un chute extra de ánimo:
" La mejor nota por el trabajo en equipo, será para ti, has sido el cerebro en la sombra "
Intente autoconvencerme, Satislayer’s, el libro que acababa de comprar online, en el que un joven y apuesto informático experto en big data e inteligencia artificial, relataba las diferentes tácticas que usó durante más de 4 años, lo iba a usar para saciar mi curiosidad y descubrir si el cliente acusado de escrotopalparafilia era mi ex compañero de Clase AGB.
En el libro con todo lujo de detalles, salvo el nombre y bufete en el que trabajaban, las más de 33 prestigiosas Abogadas de la Costa Este de EEUU, principalmente New York y Boston. Si le había servido a él, tendría que valer también para mi.
Me resultó muy útil la información sobre las diferentes tácticas que empleaba para lograr sus conquistas, lo bien detalladas que estaban y el porqué utilizaba una u otra en función del estudio del perfil de la abogada.
Con algunas variaciones, las siete tácticas que el informático utilizó, podrían ser empleadas en otro tipo de mujer, eso sí con alguna característica común, un grado de inteligencia superior a la media, tanto racional, analítica, espacial, lingüística, emocional o plástica.
Por otra parte eche de menos, aunque el libro no versaba sobre ello, algún método para decidirse por una mujer en concreto en el supuesto de que, se tengan varias candidatas y el fin no sea un relación pasajera.
No es mi caso, ¡¡¡ o quizás No !!!, pero actualmente estoy en una triada de alternativas, cada una con sus pros y contras, me cuesta decidirme y al final, las candidatas dejarán de estar disponibles, dos de ellas creo que están muy próximas a ese estadio.
Había transcurrido casi un mes desde que tuve la brillante idea de aplicar técnicas de gigolos norteamericanos a españolas, y como podréis imaginar el resultado fue un fiasco total. No solo no conseguí conocer la identidad del tocapelotas, sino que además casi pierdo la amistad con mi amiga la letrada.
Aunque vivimos en un mundo global, sociológicamente siguen existiendo diferencias, afortunadamente añadiría yo, y lo que puede funcionar en los Estados Unidos, u otros países Europeos, en España no funciona de manera tan extendida.
Y que ha pasado en casi todo este mes, os preguntareis...(jajaja, vamos como si os importara), pues han cambiado varias cosas y por otra parte todo sigue igual, el grupo se sigue reuniendo los Domingos por la Tarde/Noche, mi corazón sigue en una encrucijada, el curso de Big Data está a dos semanas de finalizar, y debería ser maduro de una vez para centrarme en lo realmente más importante, que es un trabajo estable.
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